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jueves, 30 de mayo de 2013

Funes el memorioso en tiempos 2.0

En mis primeros contactos con la web social, y ante la avalancha informativa y las sensaciones que surgieron en mi, entre ellas, un claro cuadro de infoxicación, recordé un hermoso cuento de  Jorge Luis Borges, y a su personaje entrañable. 

Se trata de Funes el memorioso, el hombre que no podía olvidar, recordaba todo, con prodigiosa exactitud, tenía una memoria infalible, "no solo recordaba cada hoja de cada árbol, de cada monte, sino cada una de las veces que la había percibido o imaginado." Podía reconstruir todos los sueños y también los entresueños. Reconstruir un día entero le demandaba otro día entero.


Funes decía:
"Más recuerdos tengo yo que los que habrá tenido todos los hombres desde que el mundo es mundo. Mi memoria es como vaciadero de basuras." 
Pero Funes era incapaz de pensar porque "Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer".

La sociedad de la información, comparte algunas similitudes del abarrotado mundo de Funes, donde los contenidos que consumíamos hasta poco tiempo atrás, estaban avalados por una institución o por un editor -que le otorgaban cierta fiabilidad, aunque discutible y cuestionable también - y hoy son compartidos por un usuario desde su computadora. El rango de su valor puede ir de extraordinario a paupérrimo. Por ello, hoy leer se torna más difícil, paradójicamente en el preciso momento que la información goza de una disponibilidad y accesibilidad insospechada poco tiempo atrás. Actualmente, es esencial poder filtrar y seleccionar, "separar la paja del trigo" como indica el dicho popular, poder olvidar y dejar atrás lo que no tiene valor y encontrar la información valiosa, las perlas, como las llama Cassany.